Nos pasamos buena parte del año contando los días, minutos y segundos que faltan para las ansiadas semanas de vacaciones. Estamos cansados pero muy ilusionados, así que buscamos con esmero el lugar perfecto y el hotel o apartamento ideal. Hacemos las maletas con todo el cariño del mundo y una imagen mental muy clara de aquello que esperamos vivir en los próximos días porque además… ¡Nos lo hemos ganado!
Y de repente aterrizamos en la cruda y dura realidad… ¿Alguien descansa cuando va de vacaciones con niños? Bajo el listón aún más: ¿Alguien consigue poner la toalla en la arena (y su culo sobre ella) más de 3 minutos al día en la playa? Hay pocas cosas que el ser humano tolere peor que las expectativas frustradas. Y unas deseadas (pero decepcionantes) vacaciones son pésimas para ti, tu pareja, tus niños y la familia en su conjunto.
Hay un refrán que dice: Consejos doy, para mi no tengo. Y es que los tips que voy a compartir con vosotros a continuación no son fruto de buenas experiencias, sino de errores garrafales que he cometido año tras año desde que fui mamá por primera vez hace ya 7. Y todavía, a día de hoy, reincido en alguno.
Compartiendo mi experiencia con vosotros, puede que por fin consiga liberarme de la maldición de las «vacaciones perfectas». Y de rebote puede que mi experiencia pueda servir de ayuda a otras familias 🙂 Comencemos:
- 0 expectativas: como ya hemos avanzado en la introducción, las expectativas excesivas son el camino directo hacia la decepción más profunda. Simplemente vais a pasar unos días en familia, pasando tiempo juntos. Ese es el objetivo principal y todo lo demás, un extra.
- Cada uno sabe lo que tiene en su casa y sobrevive como puede. No tiene sentido acabar todos histéricos si los niños se ponen pesados en el coche o montan pollo en el restaurante cuando habéis decidido daros un capricho. Para estos momentos, yo ya me he rendido y tiro de pantallitas (y somos todos mucho más felices). Mi mas sincera enhorabuena si conseguís que funcione de otra manera.
- Las-vacaciones-son-para-TODOS… un mantra que repito a mis hijos y a mi pareja año tras año, cada vez que la cosa se pone tensa. Parece que, poco a poco, empieza a calar en algún sitio…
- Menos es más: con niños este lema nunca falla. Lleva ases debajo de la manga a porrillo (puedes encontrar un montón de planes superguais en nuestra web ;-)), pero no planifiques ni agendes nada, salvo lo imprescindible.
- Y el resto del tiempo… abraza la improvisación: en mi familia, que somos todos culos inquietos y no nos va para nada el playa-pisci y vuelta a empezar, como mucho marcamos un objetivo al día. El resto… lo que surja… tirar piedras al río, correr detrás del bicho de turno que ronde por allí… He de decir que casi siempre surgen cosas y que en en alguno de estos momentos es cuando han surgido las aventuras más divertidas para el recuerdo.
En definitiva, para nosotros el secreto es simplemente, disfrutar de las pequeñas cosas. A veces, nos perdemos en la búsqueda de grandes experiencias y olvidamos apreciar los mágicos pequeños momentos del día a día. Observa cómo tus hijos se asombran ante las maravillas cotidianas y deja que su entusiasmo te contagie. Ver el mundo a través de sus ojos es una de las mejores cosas que tiene la maternidad o paternidad.
Si conseguís llegar al último día de vacaciones sin ganas de volver a casa, habréis triunfado 🙂
¿Has realizado esta actividad?
¡Haz clic en una estrella para puntuarlo!
Promedio de puntuación 0 / 5. Recuento de votos: 0
Hasta ahora, ¡no hay votos!. Sé el primero en puntuar esta actividad.
¡Siento que este plan no os haya gustado mucho!
Dinos, ¿qué es lo que no os ha gustado?




